NAS o nube para las copias de seguridad de la empresa
Ventajas e inconvenientes de hacer las copias de seguridad en un NAS o en la nube, cuándo basta con una opción y por qué muchas pymes con servidor acaban combinando las dos.

Para las copias de seguridad de una empresa, un NAS ofrece restauraciones rápidas y control directo de los datos, mientras que la nube protege frente a desastres en la oficina (incendio, robo, ransomware) sin un equipo más que mantener. Si tienes servidor o archivos pesados, lo más sensato suele ser combinar los dos: NAS para recuperar rápido y nube como copia externa. Si toda tu empresa trabaja ya en Microsoft 365 o en aplicaciones web, una copia en la nube bien configurada puede bastar.
Copias en un NAS: lo bueno y lo malo
Un NAS es un equipo de almacenamiento conectado a la red de la oficina, con varios discos. Como destino de copias tiene ventajas claras. La restauración es rápida porque los datos están en la misma red: recuperar una carpeta de varios gigas lleva minutos y levantar un servidor entero, unas horas. No dependes de la conexión a internet. Y los datos están físicamente contigo, algo que algunas empresas prefieren.
Los inconvenientes también existen. Si el NAS está en el mismo cuarto que el servidor, un incendio o un robo se lleva las dos cosas. Un ransomware que consigue credenciales de administrador puede llegar al NAS y cifrarlo. Además es un equipo más que hay que actualizar, vigilar y sustituir cuando envejece. Muchos NAS actuales permiten instantáneas inmutables, que reducen mucho el riesgo frente al ransomware, pero hay que configurarlas y comprobar que funcionan.
Copias en la nube: lo bueno y lo malo
La copia en la nube está fuera de la oficina por definición. Si pasa algo en el local, los datos siguen ahí. No hay equipo que mantener ni discos que cambiar, y la mayoría de servicios permiten retención inmutable y cifrado con una contraseña que solo tienes tú.
La pega principal es la velocidad de restauración. Bajar un servidor completo por la fibra de una oficina puede llevar mucho tiempo si hay muchos datos. También hay un coste recurrente que crece con el volumen, y conviene leer bien dónde se guardan los datos (mejor en la Unión Europea) y qué pasa con ellos si dejas de pagar.
NAS o nube para las copias de seguridad: comparativa
| Aspecto | NAS en la oficina | Nube |
|---|---|---|
| Velocidad de restauración | Alta, por la red local | Depende de la conexión; lenta con mucho volumen |
| Protección ante incendio o robo | Ninguna si está en el mismo local | Alta |
| Protección ante ransomware | Buena con instantáneas inmutables y credenciales separadas | Buena con retención inmutable y cuenta aislada |
| Mantenimiento | Actualizaciones, discos y sustitución del equipo | Lo gestiona el proveedor del servicio |
| Coste | Compra inicial y renovación cada cierto tiempo | Cuota periódica según volumen |
| Dependencia de internet | No | Sí |
Cuándo basta con la nube
Si tu empresa no tiene servidor, el correo y los documentos están en Microsoft 365 y el programa de gestión es una aplicación web, la mayor parte de tus datos ya vive en la nube. Lo que necesitas entonces es una copia de esos datos en otro servicio, independiente de Microsoft y con retención propia. Un NAS en la oficina aportaría poco, salvo que trabajéis con archivos muy pesados en local.
Es el caso típico de una oficina comercial pequeña o de un equipo que trabaja en remoto desde varias ciudades, por ejemplo con personas en Madrid, Sevilla y A Coruña. Lo que hay que proteger son las cuentas y lo que guardan, y para eso un NAS en una oficina que casi no se pisa sirve de poco.
Cuándo necesitas un NAS
El NAS gana cuando hay servidor local, mucho volumen o prisa por recuperar. Pongamos una constructora de Girona con un servidor donde guarda proyectos, planos y fotografías de obra, cientos de gigas que crecen cada mes. Si se rompe el servidor, esperar a bajarlo todo desde la nube puede dejar a la oficina técnica parada varios días. Con un NAS en otra sala, la restauración se hace por la red local y la nube queda como seguro para el caso grave. En empresas del sector de la construcción, con archivos pesados y mucha documentación de obra, este esquema mixto encaja bien.
La combinación más habitual
Para la mayoría de pymes con servidor, la respuesta a «NAS o nube» acaba siendo «las dos cosas», que es justo lo que pide la regla 3-2-1 de las copias de seguridad: una copia local para la rapidez y otra externa para sobrevivir a un desastre. El orden típico es copiar cada noche del servidor al NAS y, desde el NAS o directamente desde el servidor, a la nube.
Un detalle que se pasa por alto son las credenciales. El NAS no debería usar la cuenta de administrador del dominio, y la cuenta de la nube debería tener doble factor y no permitir borrar copias antiguas desde la oficina. Si un atacante entra en la red, que no tenga a mano la llave de las copias.
Preguntas antes de decidir
- ¿Cuántos datos hay que copiar y cuánto crecen al año?
- ¿Cuánto tiempo puede estar la empresa sin acceso a ellos?
- ¿Qué velocidad real de subida tiene la conexión de la oficina?
- ¿Tenéis servidor local o todo está ya en la nube?
- ¿Quién va a revisar cada día que las copias terminan bien?
La última pregunta pesa tanto como las demás, porque un NAS o una nube que nadie revisa pueden pasar meses fallando sin que nadie se entere hasta el día en que hace falta restaurar.
En TICB2B suministramos e instalamos servidores y NAS para empresas y nos ocupamos de la supervisión diaria de las copias, en local y en la nube. Si quieres una propuesta para tu caso, cuéntanos qué datos tienes y dónde.
Preguntas frecuentes
No. El RAID protege frente a la avería de un disco, pero si alguien borra un archivo, un ransomware cifra el contenido o el NAS se estropea entero, pierdes los datos igualmente. Un NAS puede ser una buena copia del servidor, siempre que tenga versiones o instantáneas y exista además una segunda copia fuera de la oficina.
Sí, si eliges bien el servicio y lo configuras correctamente. Busca cifrado de los datos, servidores en la Unión Europea, doble factor en la cuenta y retención inmutable para que nadie pueda borrar las copias antes de tiempo. Revisa también el contrato: dónde están los datos, quién puede acceder y cómo los recuperas si cambias de proveedor.
Depende del uso y del modelo, pero lo normal es plantearse renovarlo pasados unos años, cuando el fabricante deja de publicar actualizaciones de seguridad o los discos empiezan a dar avisos. Los discos suelen cambiarse antes que el equipo. Conviene vigilar su estado con alertas automáticas y no esperar a que falle para sustituirlo.


