Qué incluye (y qué no) un contrato de mantenimiento informático

Lo que suele cubrir un contrato de mantenimiento informático, lo que normalmente queda fuera y las cláusulas que conviene leer dos veces antes de firmar o de renovar.

Qué incluye (y qué no) un contrato de mantenimiento informático

Un contrato de mantenimiento informático incluye normalmente el soporte a los usuarios (remoto y, según el caso, presencial), la supervisión y actualización de equipos y servidores, la gestión del antivirus y de las copias de seguridad y la administración de cuentas y licencias. Lo que suele quedar fuera son las compras, los proyectos nuevos y las reparaciones de hardware sin garantía. Cada proveedor traza la línea en un sitio distinto, por eso conviene leer el alcance antes que el precio.

Qué incluye un contrato de mantenimiento informático

Hay un núcleo que aparece en casi todos los contratos. Si alguno de estos apartados falta, pregunta por qué.

Soporte a usuarios

Es la parte que el equipo percibe: alguien a quien llamar cuando Outlook no sincroniza, la impresora no aparece o un programa da error. El contrato debe decir por qué canales se pide ayuda (teléfono, correo, portal de incidencias), en qué horario y con qué tiempo de respuesta, que se fija por escrito. También si el soporte remoto es ilimitado o tiene tope de horas.

Mantenimiento preventivo

Actualizaciones de Windows y del resto de programas, revisión del estado de los discos, comprobación de que el antivirus está activo en todos los equipos, limpieza de perfiles antiguos. Buena parte se hace con herramientas de monitorización que avisan antes de que el usuario note nada. Es el trabajo que menos se ve y el que más incidencias evita.

Servidores, red y copias

Si hay servidor, el contrato debería cubrir su supervisión, los parches y la revisión de registros. En la red, el mantenimiento del router o firewall y del wifi de la oficina. Y en las copias, algo más que «tenemos copia»: revisar cada día que terminan bien y hacer pruebas de restauración de vez en cuando. Si este apartado te preocupa, en la página de copias de seguridad gestionadas explicamos cómo lo planteamos.

Altas, bajas y licencias

Crear la cuenta de quien entra, preparar su equipo, quitar accesos a quien se va y ajustar las licencias de Microsoft 365 para no pagar por usuarios que ya no están. Parece poca cosa, pero en una empresa con rotación es de lo que más tiempo consume.

Lo que normalmente queda fuera del contrato

Esta tabla resume lo habitual. Hay contratos que incluyen más y otros que incluyen bastante menos, así que úsala como guía para preguntar.

Tarea¿Suele estar incluida?Comentario
Resolver incidencias de usuariosSíRevisa si el remoto es ilimitado y cómo se cobran las visitas
Actualizaciones y antivirusSíLa licencia del antivirus puede facturarse aparte
Supervisión de copiasNormalmenteEl espacio en la nube para las copias se suele cobrar por separado
Instalar un equipo nuevoDependeAlgunos lo incluyen y otros lo cobran por puesto
Compra de equipos y licenciasNoCada compra se presupuesta
Migraciones y proyectosNoCambiar de servidor, mudar la oficina o pasar el correo a Microsoft 365 son proyectos
Reparaciones sin garantíaNoSe cobran las piezas y, a veces, la mano de obra
Software de gestión (ERP, CRM)DependeEl soporte funcional del programa suele darlo quien lo implantó

El último punto genera muchas confusiones. El técnico de mantenimiento se ocupa de que el ordenador y el servidor funcionen y de que el programa arranque. Si la duda es cómo se hace una remesa en el ERP o por qué un informe sale mal, eso corresponde al soporte del software. Lo mejor es que el contrato lo diga con esas palabras.

Cláusulas que conviene leer dos veces

  1. Definición de usuario o dispositivo cubierto. Si pagas por usuario, ¿cuenta el ordenador compartido del almacén? ¿Y los móviles?
  2. Horario y tiempo de respuesta. Deben aparecer por escrito, distinguiendo entre incidencias graves y consultas.
  3. Desplazamientos. Si están incluidos, cuántos; si no, cómo se cobran.
  4. Exclusiones. Una lista clara vale más que un «todo incluido» genérico.
  5. Credenciales. Las contraseñas de administración pertenecen a la empresa, y el proveedor debe entregarlas cuando se le pidan.
  6. Documentación. Inventario de equipos, esquema de red y licencias, actualizado y accesible para ti.
  7. Duración, renovación y baja. Plazo de preaviso y qué se entrega al terminar.

Un caso hipotético para verlo claro

Supón un taller metalúrgico de Manresa con quince puestos en oficina, dos ordenadores en planta conectados a máquinas y un servidor con el ERP. Firma un contrato de mantenimiento que «lo incluye todo». Un lunes, el ordenador que controla una plegadora no arranca. ¿Está cubierto?

Depende de cómo esté redactado. Si el contrato lista los dispositivos cubiertos y ese equipo de planta no aparece, el proveedor puede facturarlo aparte. Si el equipo es antiguo y el disco ha muerto, la pieza seguramente se cobra. Y si el problema está en el software de la máquina, lo normal es que tenga que intervenir el fabricante. Ninguna de estas respuestas es mala por sí misma; el problema aparece cuando nadie lo habló antes. En empresas con planta, como las del sector industrial, merece la pena dedicar media hora a recorrer la nave con el técnico y anotar qué equipos entran en el contrato.

Señales de que el contrato está mal planteado

Algunas cosas indican que vas a tener problemas. Un contrato de una página sin lista de equipos. Un precio cerrado de alguien que no pidió ver la oficina ni preguntó cuántos usuarios hay. Ninguna mención a las copias, o una frase vaga del tipo «se realizarán copias periódicas». Ni rastro del tiempo de respuesta. O un proveedor que guarda las contraseñas y no las comparte «por seguridad».

Ninguna de estas señales significa que el proveedor trabaje mal, pero sí que el acuerdo deja demasiado margen a la interpretación. Y en informática, lo que no está escrito suele acabar en factura aparte o en discusión. Si además quieres entender cómo influye el alcance en la cuota, lo explicamos en el artículo sobre cuánto cuesta el mantenimiento informático de una empresa.

Antes de firmar: diagnóstico y alcance por escrito

Lo más sano para las dos partes es que el proveedor conozca tu instalación antes de comprometerse. Una visita o una sesión remota para inventariar equipos, revisar la red y ver cómo están las copias permite escribir un alcance realista. Si ya tienes contrato, revísalo con esta lista antes de la próxima renovación y pide por escrito lo que no esté claro.

En TICB2B empezamos por ese diagnóstico de equipos, red, copias y licencias, y redactamos después un alcance que dice qué se cubre, qué no y cómo se factura lo que queda fuera. Puedes ver el detalle del mantenimiento informático para empresas o pedirnos que revisemos tu contrato actual antes de renovarlo.

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